miércoles, 24 de julio de 2013

Recuerdos y recuerdos

Guardamos los recuerdos en cajas cuando pretendemos guardarlos en el corazón pensando que así quedarán en nuestra memoria para siempre. Las cosas que merece la pena recordar no son tangibles, no se pueden guardar en cajas, no pueden permanecer en una habitación para siempre. Esas cosas son sentimientos, sentimientos que solo se tienen una vez en la vida, no se repiten. No sientes la misma alegría cuando apruebas todas que cuando ves a tus amigos después de un largo verano, no sientes la misma tristeza cuando se va una persona querida que cuando te dejan, no sientes la misma euforia cuando sales de fiesta que cuando pisas la playa por primera vez, no sientes la misma rabia cuando te defraudan que cuando tú sientes que has defraudado a alguien.
Puedes guardar cosas, imágenes, objetos que te recuerden a esos días pero no puedes guardar lo que sentiste porque eso, eso es lo que realmente guardas en el corazón y ahí es donde permanece.

Diferencia entre ser y estar

Vivimos en el siglo XXI, el siglo de los prejuicios y las apariencias, un siglo en el que, para estar guapa no puedes ser tu misma sino que tienes que ir exactamente igual vestida que el resto del Universo, con el mismo corte de pelo, el mismo estilo, las mismas aficiones, incluso tienes que pensar del mismo modo que los demás sin importar lo más mínimo lo que tú, realmente, puedas opinar. Nos hemos metido tanto en el personaje que llegamos a los extremos más radicales para conseguir esa igualdad tan codiciada, sin importar las consecuencias que nuestros actos puedan tener para nosotros mismos, para nuestros amigos y familiares o incluso para nuestra propia salud.
Puede que todo esto empezara porque unos pocos no se sentían a gusto o especiales o simplemente pretendían que todo el mundo les siguiera como borregos y aún estando como estamos, que somos capaces de construir naves espaciales, de crear vida y desgraciadamente de destruirla, siendo capaces casi de conseguir la clonación, aún poseyendo los conocimientos que poseemos, aún así, los seguimos en manada como borregos. Porque eso es lo que somos, borregos. Borregos incapaces de ver que lo importante no es EL ESTAR guapa sino EL SER guapa, EL SENTIRSE guapa, lo importante no es que te vean guapa y que sigas los iconos de la moda, sino el que tú misma te veas guapa. No son los demás los que pueden juzgarte, o al menos no deberían poder, tú y solo tú debes ser la única capaz de decidir si te sientes guapa o no o si estás a gusto o no y no porque lo diga cualquier revista de moda, sino porque tú te veas como realmente eres.
Nadie debería poder interferir en tus decisiones ni en tu forma de ser, tú eres quien elige. No dejes que los demás lo hagan.