martes, 12 de noviembre de 2013

Mix

Es confuso y extraño, sí, pero entendible. ¿Y sabes por qué? Porque aproximadamente el 99,99% de la población de este Universo ha pasado por esa montaña rusa, cada cual con sus razones, pero la misma experiencia.
Y se supera. 
Y la indecisión se disipa. 
Y la soledad deja de ser triste. 
Y si se quiere, se tiene a alguien con quien poder estar solo sin sentirse solo.
Y te quiero.
Y te quieres.

lunes, 11 de noviembre de 2013

2x1

No quiero ser un pack. Quiero ser yo y la persona con la que esté, dos. No un pack. Dos personas diferentes.
Quiero ser yo misma, y a veces yo sola.

domingo, 1 de septiembre de 2013

¿Trato?

No te prometo una cura milagrosa, ni que funcione, ni siquiera te prometo que te vaya a animar, pero a veces, las cosas empiezan a mejorar cuando uno empieza a creer que pueden mejorar. No sé, pon que sea fe, o llámalo X.
Por el momento, tanto si quieres como si no, yo te valoraré como tú deberías hacerlo hasta que seas capaz de recuperar tu autoestima y tu confianza, o de crearla, puesto que dices que nunca las has tenido. Y cuando eso ocurra, yo seguiré ahí.

viernes, 30 de agosto de 2013

Spray

La verdad es que no sé cómo empezar esta entrada así que empezaré por pedirte perdón. Perdón por mi falta de comprensión y de tacto al intentar animarte con tu problema. Dicen que más vale tarde que nunca y espero que tú también lo pienses y seas capaz de perdonarme.
Continuaré diciendo que había dado muchísima menos importancia a tu problema de la que en realidad se merece, no lo veía como algo tan catastrófico hasta que leí tus entradas. Ahí fue cuando me di cuenta de lo idiota que había sido pidiéndote un poco de optimismo. En mi defensa diré que no sabía todo lo que el medicamento ese te estaba haciendo y, que en comparación con el resto de problemas (el de ya sabes quien por ejemplo) supongo que ya nada me sorprendía y por ello, le quité importancia.
Sé que no tengo excusa puesto que a ella sí que la escuché e intenté comprenderla y ponerme en su lugar para que no le faltara mi apoyo. Y ahora que eres tú la que me necesita, (¡mi mejor amiga por el amor de dios! ¡¡¡Mi amolcito!!!) no he sabido entenderte. Solo espero que no sea demasiado tarde.
Al leer tus entradas me he dado cuenta de que lo peor de lo que te está pasando no es la enfermedad en sí, sino el medicamento que hace que sufras todos esos efectos secundarios que no deben de ser muy agradables. Antes de leerlo, creía que lo que te hacía falta era un poco de mi palabrería (ahora bastante inútil) para que por lo menos volviera a ver esa sonrisa que desprende tanta alegría. He sido muy idiota al pensar que con eso todo se solucionaría, como si fuera tan fácil claro. Como si únicamente porque antes parecía que servía iba a ser la cura para todos los males del mundo. Claro que sí, las guerras se acabarían con enviarle una carta al Jefe de Estado de cada país conflictivo… ESTÚPIDA. Esa es la palabra que me define.
Solo te voy a decir una cosa más; respecto a tu entrada, la de acostumbrarse a lo malo, esa en la que dices que tienes miedo de acostumbrarte a las malas rachas y a no querer ser feliz otra vez, te digo por experiencia que no te acostumbrarás. Yo era el “¿qué pasará con los niños?” dichoso de aquella pareja que no para de discutir pero no se separa, ¿y sabes qué pasó? Exactamente lo mismo que te pasará a ti. Que un buen día te levantarás y algo en tu interior hará “clic” y dirás “¡basta! Hasta aquí hemos llegado” Se acabó la chica infeliz, se acabó la tristeza y la desgana. Quiero volver a vivir, a reír, a bailar, a cantar, a saltar, a hacer todas esas tonterías que antes hacía y con las que me lo pasaba tan bien, a hacer todo aquello que me entusiasmaba y que había dejado de hacer porque no le encontraba ningún sentido.

Así que tomate tu tiempo pero no pierdas la esperanza porque de todo se sale, hasta de la infelicidad.
Y no tardes mucho en volver, que quiero abrazar a mi chica guapa. Te quiero, no lo olvides.

miércoles, 24 de julio de 2013

Recuerdos y recuerdos

Guardamos los recuerdos en cajas cuando pretendemos guardarlos en el corazón pensando que así quedarán en nuestra memoria para siempre. Las cosas que merece la pena recordar no son tangibles, no se pueden guardar en cajas, no pueden permanecer en una habitación para siempre. Esas cosas son sentimientos, sentimientos que solo se tienen una vez en la vida, no se repiten. No sientes la misma alegría cuando apruebas todas que cuando ves a tus amigos después de un largo verano, no sientes la misma tristeza cuando se va una persona querida que cuando te dejan, no sientes la misma euforia cuando sales de fiesta que cuando pisas la playa por primera vez, no sientes la misma rabia cuando te defraudan que cuando tú sientes que has defraudado a alguien.
Puedes guardar cosas, imágenes, objetos que te recuerden a esos días pero no puedes guardar lo que sentiste porque eso, eso es lo que realmente guardas en el corazón y ahí es donde permanece.

Diferencia entre ser y estar

Vivimos en el siglo XXI, el siglo de los prejuicios y las apariencias, un siglo en el que, para estar guapa no puedes ser tu misma sino que tienes que ir exactamente igual vestida que el resto del Universo, con el mismo corte de pelo, el mismo estilo, las mismas aficiones, incluso tienes que pensar del mismo modo que los demás sin importar lo más mínimo lo que tú, realmente, puedas opinar. Nos hemos metido tanto en el personaje que llegamos a los extremos más radicales para conseguir esa igualdad tan codiciada, sin importar las consecuencias que nuestros actos puedan tener para nosotros mismos, para nuestros amigos y familiares o incluso para nuestra propia salud.
Puede que todo esto empezara porque unos pocos no se sentían a gusto o especiales o simplemente pretendían que todo el mundo les siguiera como borregos y aún estando como estamos, que somos capaces de construir naves espaciales, de crear vida y desgraciadamente de destruirla, siendo capaces casi de conseguir la clonación, aún poseyendo los conocimientos que poseemos, aún así, los seguimos en manada como borregos. Porque eso es lo que somos, borregos. Borregos incapaces de ver que lo importante no es EL ESTAR guapa sino EL SER guapa, EL SENTIRSE guapa, lo importante no es que te vean guapa y que sigas los iconos de la moda, sino el que tú misma te veas guapa. No son los demás los que pueden juzgarte, o al menos no deberían poder, tú y solo tú debes ser la única capaz de decidir si te sientes guapa o no o si estás a gusto o no y no porque lo diga cualquier revista de moda, sino porque tú te veas como realmente eres.
Nadie debería poder interferir en tus decisiones ni en tu forma de ser, tú eres quien elige. No dejes que los demás lo hagan.

miércoles, 1 de mayo de 2013

Esforzarse

¿Y si realmente me viene grande? ¿Y si en realidad todo lo que he creído sobre que todo el mundo puede hacer todo lo que se proponga, que nadie es verdaderamente tonto solo es que no se ha esforzado lo suficiente, etc, y si no es aplicable a mi? Puede que sea la excepción que confirme la regla.
En julio lo descubriremos, hasta entonces toca... ponerse las pilas.

Por supuesto

¿Y cómo no? ¿Cómo he podido ni siquiera dudarlo? Estaba clarísimo que la causante de todos los problemas, DE TODOS, siempre he sido yo. Porque cuando una es reincidente...

Mañana

Llora todo lo que necesites, grita, enfádate, rompe algo, llámame si necesitas alguien a quien gritar, un hombro en el que apoyarte o alguien a quien preguntar porqué se fue.
Es cierto que siempre se van cuando más los necesitamos y que siempre nos quedamos con la sensación de querer decirles un último te quiero o agradecerles cuanto nos ayudaron o que sepan todas esas cosas que no pudimos decirles cuando debimos. Pero lo saben, te aseguro que lo saben.
Tómate tu tiempo para recuperarte, para pensar en ella, en como te abrazaba, en como paseabais por el pueblo y en como te arropaba por las noches, y cuando lo hagas, cuando consigas mantener en tu mente únicamente los momentos felices y no su último momento, entonces, en ese instante, levántate y sonríe. Ella estaría muy orgullosa de ti, como siempre lo ha estado.

domingo, 7 de abril de 2013

Reincidente

Me hace sentir inútil el no poder hacer nada. Nada de nada. En absoluto. Y últimamente me pasa a menudo. Quiero ayudar pero no puedo y me desespera.
Ni a ti, ni a ella ni siquiera a mi misma.

Dime

¿Qué voy a hacer contigo? No puedes pretender que me quede de brazos cruzados mientras veo como ha acabado con mi amolcito.

lunes, 11 de marzo de 2013

Por ti

Por cierto, que se me ha olvidado decirlo antes: al próximo que te haga algo, por muy insignificante que sea lo que te haga, me lo cargo, lo mato, le cogeré por el pescuezo y le diré "te has metido con la chica equivocada".

De Todo.

Las cosas son difíciles, se acaban y además suelen dejar un sabor amargo. Las personas nos mienten, nos engañan, nos hacen creer cosas que no son, únicamente para conseguir algo de nosotros. Sólo espero que yo nunca esté en el otro lado, en el lado manipulador, en el lado donde las personas se transforman en seres amables y bondadosos para acercarse a su presa y una vez conseguido el propósito muestran su verdadero y detestable ser. NUNCA.
Luego están las personas de buen corazón, aquellas con las que de verdad se puede contar, aquellas por las que darías tu vida y mil más porque sabes que se lo merecen. Muchas veces estas personas son las que más sufren, las que pasan por las peores cosas. Y de ahí viene la famosa pregunta de "¿Por qué les pasan cosas malas a las personas buenas?"
Yo siempre he sabido que tú eras de esas, de las mejores personas con las que te puedes cruzar en esta vida, de las que no necesitas aprender a querer porque solo con sonreírte o decirte alguna tontería ya te hacen feliz. Por eso me duele que te hagan daño. Por eso no pude decírtelo en su momento, porque no podía arrancarte el corazón de esa manera y dejarlo caer hasta que, como si de un cristal se tratase, se hiciera añicos en el suelo. Yo solo pude sostenerlo el máximo tiempo posible hasta que encontrara una solución, pero desgraciadamente no la había. O yo no la encontré.
Sé que te lo tenía que haber dicho en cuanto me lo dijo y que no tengo excusa, pero ¿te habría servido de algo? Si te fijas bien primero dice que no pero después duda. ¿Qué quiere decir? Sinceramente creo que ni él lo tiene claro. Pero ese no es el asunto. El asunto es que para bien o para mal, le dijiste que te gustaba. Con un par. Con la valentía que poca gente tiene y que tú tuviste.
Y a eso viene lo de que no puedes dejar escapar algo que realmente quieres. No me refiero a que te declares a alguien, te diga que no y entonces lo amordaces y lo ates a la pata de la cama y no le dejes huir. No. A lo que yo me refiero es, a que no puedes dejar que algo se te escape de las manos sin ni siquiera haberlo intentado, sin haberle dicho las cosas como son, sin decirle la verdad. La intención, el apostarlo todo, el no saber como van a salir las cosas después de hacerlo, el dar un paso adelante y decir "estoy aquí", el llegar hasta el final, eso, eso es no dejar escapar las cosas que de verdad quieres. Y chica, créeme cuando te digo que tú has llegado hasta el final y más allá. ¿Sabes cuanta gente se ha quedado sin intentar hacer algo que de verdad quería hacer? ¿Lo sabes?
Tú no has perdido, tú lo has intentado y esta vez no ha podido ser y mañana igual tampoco, pero llegará porque siempre llega. SIEMPRE. Estoy orgullosa de ti por todo lo que has hecho, por estar donde estás, por llegar donde has llegado. Y aunque estuvieras llorando en tu habitación desconsoladamente, también estaría orgullosa, porque no escondes tus sentimientos, los vives al máximo y es una de las cosas que más admiro de ti.
No tardarás mucho en reconstruir ese pequeño daño que ahora tienes en el corazón porque, como siempre has hecho, sacarás la fuerza de donde no la hay. Solo espero que sepas que tengo pegamento por si necesitas ayuda y que estaré aquí al lado cuando quieras.
Sé fuerte y sonríele al mundo para que vea que nada ni nadie te puede quitar la felicidad.
A mi futura jurista capaz de todo. DE TODO.

lunes, 25 de febrero de 2013

Mi chica.

A la chica que más quiero en este mundo le pasa algo y no me lo quiere decir. Igual es algo que he hecho yo. En cualquier caso sigue siendo la chica que más quiero, que digo, ¡la persona que más quiero! Aunque a veces te parezca que no, siempre lo has sido y siempre lo serás.
Letrada, sino me lo cuentas no lo puedo adivinar.

sábado, 16 de febrero de 2013

Sentencia.


Igual sí que he sido una mala amiga. Soy humana, como todos cometo errores, más a menudo de lo que me gustaría, pero creo que he sabido reconocerlo y enmendarlos siempre que he podido. Sin embargo, si hacemos un balance de lo bueno y malo que he hecho, no sé si las cosas buenas que he hecho superan a las malas. No sé. Puede que al intentar estar bien con todo el mundo haya dejado de prestar la misma atención que prestaba antes a las personas. Pero, ¿es eso malo? ¿A caso es un delito intentar que todos nos llevásemos bien y que no hubiera discusiones? Pues bien, en estas líneas vengo a exponer mi caso de manera que, al final del escrito puedas dictaminar una sentencia justa en función de lo aquí acontecido. Y espero que, mi futura abogada, sepa perdonar mi escasez de vocabulario jurídico.
Yo soy una chica sencilla, con sus peculiaridades como todo el mundo, pero sencilla al fin y al cabo. Una chica que tiene los mejores amigos que se pueden pedir, a los que quiero con locura y a los que espero me perdonen por no decírselo más a menudo porque como ya sabrán no se me da muy bien expresar mis sentimientos en voz alta. No voy a contar la historia entera porque creo que ya te la sabes muy bien, así que me dedicaré a contar mi versión de los hechos y cómo veo tu actitud desde mi punto de vista, que creo que al final he logrado comprender. Si no es así, te pido perdón una vez más.
Cuando uno empieza a tener cierta afinidad con otra persona lo lógico es querer hablar con ella a todas horas para descubrir si se puede llegar a forjar una verdadera amistad o si sólo se tienen ciertos gustos en común. Cuando vimos que lo nuestro podría llegar a ser una gran amistad, fuimos teniendo más confianza hasta finalmente ser como uña y carne. Éramos inseparables. Desde mi punto de vista, creo que, al encontrar una nueva amiga, se crea un desequilibrio social y uno se aleja, un poco, de sus otros amigos hasta que se encuentra un lugar para esa nueva persona y a continuación se intenta volver a la normalidad con el resto del mundo.
Y eso fue lo que nos pasó. Que te acostumbré. Te acostumbré a ser la primera. Te acostumbré a mis llamadas de largas horas, a hacer cosas juntas, a hablar, a mis secretos y mis historias, a compartir momentos, a las risas y a secarte las lágrimas. Simplemente te acostumbré a estar ahí. Siempre. Pero las aguas deben volver a su cauce y el tiempo hay que distribuirlo, porque no solo estamos nosotras en el planeta. Tenemos un grupo de amigos que nos quiere aunque lo dudes, y teníamos que volver. Pero como he dicho antes, la afinidad con las personas es diferente según quien. Por eso cuando volví, nuestra relación cambio. Las cosas se empezaron a poner tensas y empezaron las discusiones. Yo sólo quería que todos nos lleváramos bien, pero tú tenías miedo de perderme. A ti te bastaba con tener una persona, una amiga que te entendiera, porque ya te había pasado antes lo de confiar en alguien que te dejó tirada y no querías que volviera a suceder. Pero yo nunca lo hice y nunca lo haré. Aunque a día de hoy creas que te dejé de lado, que simplemente hice que confiaras en mí para luego irme sin más, no fue así, yo sólo volví al equilibrio que había antes de ti y te intente traer conmigo, pero no quisiste.
Hoy es el día en el que me doy cuenta que el miedo es algo muy fuerte y que acostumbrar a la gente a ciertas rutinas tiene sus consecuencias, como el no saber sobreponerse. Solo espero que comprendas mi posición y que nunca quise hacerte daño.
Si algún día quieres volver ya sabes dónde estoy porque lo único que nunca ha cambiado y nunca cambiará es que voy a estar ahí siempre. SIEMPRE.
Espero haberlo comprendido al fin.