Siempre preocupándome por los demás, ayudando, animando, siempre detrás de todo el mundo para que al día siguiente nada haya cambiado. Siempre igual, un día tras otro, y no me canso y no me canso, pero el día que explote no sé lo que voy a hacer.
Si en el fondo solo quiero soltarlo, gritar, desahogarme, romper algo. Total, al día siguiente todo va a seguir igual. Todo en el mismo sitio. La misma mierda de siempre.
Solo tengo una pregunta, bueno dos: ¿Alguien lo nota? ¿Quién se preocupa por mí cuando ni yo misma tengo tiempo para mí y pongo a todo el mundo por delante? Egoísmo, un poco de egoísmo es lo que necesito. Y menos conciencia.
Basta ya de sentirse culpable por algo que ni siquiera he hecho.
sábado, 1 de diciembre de 2012
martes, 30 de octubre de 2012
La razón de mi sonrisa
Medio año a tu lado petardiii :) se me han pasado volando. Gracias por quererme y aguantarme y estar ahí siempre siempre. ¡Pero como te quiero carahuevooo!
sábado, 27 de octubre de 2012
O.V
Ah! Se me olvidaba: Harta de tener la oportunidad, rozarla con la punta de mis dedos y despertarme cada día sabiendo que lo he vuelto ha dejar pasar, otra vez. Otra vez. ¿He dicho ya otra vez? No lo suficiente. Otra vez.
Sonreir
Estoy harta de no poder hacer lo que me dé la gana, harta de ser culpable, harta de la crisis, harta de estudiar, harta de no hacer nada, harta de la misma situación, harta de los deberes, los trabajos, los informes, harta de fracasar, harta de no dormir, de dormir, de madrugar, harta de trasnochar, de la fiesta, de los puentes, de las clases, harta de hacer siempre lo mismo, harta del móvil, harta de ser como soy, de no tener nunca razón, de las frases de siempre, de los reproches de todos los días, de las broncas, harta de la lluvia, del sol, de las nubes, harta de esperar al bus por la mañana, de que no pase, de que no pare, harta de escribir, de hablar, de comunicarme, harta de salir, de estar en casa, harta de dar, de recibir, de respirar, harta hasta de ti.
Por una vez quiero estar triste y que nadie me pregunte, que nadie diga nada, que me ignoren. Por una vez, no quiero tener que sonreir, no me apetece.
Por una vez quiero estar triste y que nadie me pregunte, que nadie diga nada, que me ignoren. Por una vez, no quiero tener que sonreir, no me apetece.
sábado, 13 de octubre de 2012
lunes, 8 de octubre de 2012
S
Y ahora es cuando me despierto y volvemos a ese septiembre de 2011, cuando las cosas cambiaron para todos, y deshacemos el error.
Otra
A veces es mejor no decir la verdad porque es mucho mejor vivir engañado a que te hundan más de lo que ya estás.
Si fuiste capaz de hacerlo sé capaz de no decir nada y vivir con el dolor de saber que eres culpable.
Si fuiste capaz de hacerlo sé capaz de no decir nada y vivir con el dolor de saber que eres culpable.
Culpable culpable culpable
Es que ha sido mentira tras mentira desde entonces. Yo antes no era así, o al menos eso quiero pensar.
domingo, 7 de octubre de 2012
.
Está claro que no eras para mí. Y en mucho tiempo no mereceré ser para nadie. No merezco la pena. Ni siquiera merezco estar triste, ni el lujo de que me mires a la cara. Se me debería caer la cara de vergüenza.
El monstruo de hoy tiene que desaparecer.
Cuando te conviertes en tu peor pesadilla y no puedes huir de ti misma, es hora de replantearse las cosas y cambiar, o simplemente volver a ser como eras antes, reinventarte para dejar de hacer daño a la gente que te importa, porque nadie se merece algo así.
Ni esto es una película, ni tú eres la protagonista, ni todo se arreglará al final con un "y vivieron felices y comieron perdices".
Es hora de volver a empezar y de arreglar todo el dolor provocado. Deja de ser una egoísta y recupera tu antiguo yo, aquel del que te sentías orgullosa.
Pero sobretodo no te permitas el lujo de perdonarte este error a ti misma, no te lo mereces.
No olvides nunca lo que has hecho, este es el claro ejemplo de tocar fondo y tienes que recordarlo para que no vuelva a pasar.
Recuerda de donde vienes y como eras. El pasado no se puede borrar.
De parte de tu antiguo yo para tu actual yo.
Ni esto es una película, ni tú eres la protagonista, ni todo se arreglará al final con un "y vivieron felices y comieron perdices".
Es hora de volver a empezar y de arreglar todo el dolor provocado. Deja de ser una egoísta y recupera tu antiguo yo, aquel del que te sentías orgullosa.
Pero sobretodo no te permitas el lujo de perdonarte este error a ti misma, no te lo mereces.
No olvides nunca lo que has hecho, este es el claro ejemplo de tocar fondo y tienes que recordarlo para que no vuelva a pasar.
Recuerda de donde vienes y como eras. El pasado no se puede borrar.
De parte de tu antiguo yo para tu actual yo.
sábado, 22 de septiembre de 2012
sábado, 8 de septiembre de 2012
sábado, 25 de agosto de 2012
Buen Viaje
Así que hice las maletas y me fui. Disfruta todo lo que puedas el tiempo que esté fuera.
Volveré, lo sabes. Yo siempre vuelvo.
Fdo.: Tu Corazón
domingo, 19 de agosto de 2012
miércoles, 15 de agosto de 2012
.,.,.,.,.,.,
Ya me gustaría a mi que todo fuera tan sencillo. ¡Bendita infancia, cuanto te echo de menos!
martes, 14 de agosto de 2012
Y que le den por culo al mundo
¿Y si al final resulta que sí que soy una mala amiga? ¿Y si durante este tiempo he cambiado tanto que ya ni me reconozco? Yo no quiero ser así, y tampoco quiero perder lo que era; porque sí, lo sé, sé que no era perfecta y que jamás lo seré, pero me gustaba como era, me sentía bien conmigo misma.
Ahora todo es diferente, no soy la misma y no sé porqué, o más bien, lo sé pero no me gusta y me autoengaño para creer que no lo sé (Si te has perdido es el momento de dejar de leer esto e irte a dar un paseo y olvidarme porque estoy delirando). Yo solo quiero tener una vida feliz, ¿es eso pedir demasiado?
Pues al parecer sí porque ¿cómo no? la antagonista de tantísimas historias es ahora la de la mía. Sí amigos, ¿por qué no decirlo? Estoy hablando de la adolescencia. Como muchos sabréis, la adolescencia es aquella etapa de tu vida en la que tienes las hormonas revolucionadas y danzando a sus anchas en tu estómago con la misma dulzura y delicadeza que tendría una manada de mamuts haciendo ballet en un garaje; es aquella preciosa etapa de tu vida en la que si no has escuchado más de mil veces aquello de: "Es la mejor época de tu vida" o el famosísimo tópico de: "Cuando seas mayor lo recordarás con cariño" es porque no la has pasado y eso sólo puede significar o que eres un extraterrestre que viene de otro planeta o que no eres normal o que yo "qué-sé-que-más" y entonces la pregunta es evidente: ¿qué haces leyendo mi blog? ¿Tanto te aburres?
El caso es que en esta gloriosa, espectacular, escandalosamente emocionante, altamente llena de alegrías, enormemente bonita, y escalofriantemente apetitosa de pasar, está la famosa montaña rusa de la que todo el mundo habla. Pongamos una persona adulta, que se levanta por la mañana. Se levanta contenta con ganas de vivir (esas ganas de vivir que te dan cuando pones cadena dial, preciosa emisora que te pincha unos exitazos de esos que te suben la moral en un día triste por los cojones). Total, que va pasando el día y va al trabajo y tiene una pequeña discusión con su jefe de las de tirarse por el balcón, pero se controla y consigue relajarse. Luego queda para comer con su pareja y esta le deja para irse con otra persona más guapa, más alta, más lista, más rica, en definitiva, más todo y con un cochazo de caerse de culo y claro está: cae en una profunda depresión. Para finalizar el día, cena con sus padres que le presentan a su futura pareja que es el triple de buena que la anterior y con esto consiguen que esta pobre persona adulta se vaya a su casa con una sonrisa de "everything went better than expected". Bien, pues ahora cambia vivir solo por vivir con los pelmas de tus padres y puede que algún hermano, el trabajo por el instituto (que en mi opinión enajena muchísimo más), lo de controlarse por pegarse de cabezazos contra la pared y la pareja que te deja por el chico/a que pasa de ti, se rie de ti, y que además sale con el capitán del equipo/jefa de animadoras. Intensifica las emociones a las que podría tener un grupo de bipolares hablando de economía, y obtendrás un día normalito en la vida de un adolescente. Hay que joderse.
Como habéis podido comprobar, yo todavía estoy en esta etapa de mi vida tan maravillosa, ya que de hecho, he empezado la entrada como si fuera lo más triste del mundo, he continuado empezando a enfadarme y la estoy acabando casi partiéndome el culo (espero que por lo menos os lo hayáis pasado la mitad de bien que yo leyéndola) y eso que esta mañana me he levantado contentísima. Pero no he acabado puesto que otra de las características de los adolescentes es que además de no saber resumir y de darle mil vueltas a una idea muy sencilla, también hacemos una montaña de un grano de arena.
A esta orquesta de "putaditas" podéis añadir el amor. ¡Oh sí! Esa cosa absurda en la que todo adolescente cree al menos durante un momento después de ver una película Disney (gracias Walt por darme tan altas expectativas para buscar pareja, seguro que encuentro a alguien que llegue a mi alta torre rodeada de mazmorras custodiada por un dragón en un castillo dentro de una cúpula de la que únicamente tenga llave un señor con un humor de perros que viva en la otra punta del Universo, que el pobre pretendiente llegue a caballo después de remover cielo y tierra que esté dispuesto a dar su vida por mí que me vea y no diga "¡dios! que nariz" ¡¡¡¡¡¡y que además madrugue!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GRACIAS DE VERDAD WALT!!!!!!!!!!) pero en la que tarde o temprano dejas de creer como hiciste con los reyes magos, papá Noel, el ratoncito Pérez o los políticos. Y sí, también sientes un enorme vacío en tu interior por dejar de creer en cuentos de hadas pero piensas: "chica, que me quiten lo bailado", y entonces es cuando dejas de ver al chico/a que te gusta como la persona de la que depende tu felicidad y por fin te decides a hacer lo que te dé la gana, como si se lo dices, te lo callas, le mandas a freír espárragos y el otro no entiende porqué o le plantas un beso que trastoque todo su mundo y no te pueda olvidar jamás porque siempre serás su gran am... ¡JÁ! Pensabas que lo iba a decir ¿¡eh?! ¡Pues no! Su gran lo que sea porque aún no he encontrado una palabra para definirlo.
Podría seguir pero entonces me tiraría escribiendo horas y horas y claro, una necesita sus horitas de sueño, más que nada para poder seguir sufriendo esa montaña rusa mañana, no atropellar a nadie, poder mirarte a la cara sin quedarme dormida, sacar al perro, meterse el dedo en la nariz, arrascarse la barriga, sacarse pelusillas del ombligo... ¡nada! esas cosas tan típicas que una hace todos los días. Pues nada, lo dicho gente, pasadlo muy bien y dormid hasta que no podáis más porque puede que mañana se acabe el mundo y ¿quién quiere morir sin haber descansado lo suficiente?
Sed felices.
Ahora todo es diferente, no soy la misma y no sé porqué, o más bien, lo sé pero no me gusta y me autoengaño para creer que no lo sé (Si te has perdido es el momento de dejar de leer esto e irte a dar un paseo y olvidarme porque estoy delirando). Yo solo quiero tener una vida feliz, ¿es eso pedir demasiado?
Pues al parecer sí porque ¿cómo no? la antagonista de tantísimas historias es ahora la de la mía. Sí amigos, ¿por qué no decirlo? Estoy hablando de la adolescencia. Como muchos sabréis, la adolescencia es aquella etapa de tu vida en la que tienes las hormonas revolucionadas y danzando a sus anchas en tu estómago con la misma dulzura y delicadeza que tendría una manada de mamuts haciendo ballet en un garaje; es aquella preciosa etapa de tu vida en la que si no has escuchado más de mil veces aquello de: "Es la mejor época de tu vida" o el famosísimo tópico de: "Cuando seas mayor lo recordarás con cariño" es porque no la has pasado y eso sólo puede significar o que eres un extraterrestre que viene de otro planeta o que no eres normal o que yo "qué-sé-que-más" y entonces la pregunta es evidente: ¿qué haces leyendo mi blog? ¿Tanto te aburres?
El caso es que en esta gloriosa, espectacular, escandalosamente emocionante, altamente llena de alegrías, enormemente bonita, y escalofriantemente apetitosa de pasar, está la famosa montaña rusa de la que todo el mundo habla. Pongamos una persona adulta, que se levanta por la mañana. Se levanta contenta con ganas de vivir (esas ganas de vivir que te dan cuando pones cadena dial, preciosa emisora que te pincha unos exitazos de esos que te suben la moral en un día triste por los cojones). Total, que va pasando el día y va al trabajo y tiene una pequeña discusión con su jefe de las de tirarse por el balcón, pero se controla y consigue relajarse. Luego queda para comer con su pareja y esta le deja para irse con otra persona más guapa, más alta, más lista, más rica, en definitiva, más todo y con un cochazo de caerse de culo y claro está: cae en una profunda depresión. Para finalizar el día, cena con sus padres que le presentan a su futura pareja que es el triple de buena que la anterior y con esto consiguen que esta pobre persona adulta se vaya a su casa con una sonrisa de "everything went better than expected". Bien, pues ahora cambia vivir solo por vivir con los pelmas de tus padres y puede que algún hermano, el trabajo por el instituto (que en mi opinión enajena muchísimo más), lo de controlarse por pegarse de cabezazos contra la pared y la pareja que te deja por el chico/a que pasa de ti, se rie de ti, y que además sale con el capitán del equipo/jefa de animadoras. Intensifica las emociones a las que podría tener un grupo de bipolares hablando de economía, y obtendrás un día normalito en la vida de un adolescente. Hay que joderse.
Como habéis podido comprobar, yo todavía estoy en esta etapa de mi vida tan maravillosa, ya que de hecho, he empezado la entrada como si fuera lo más triste del mundo, he continuado empezando a enfadarme y la estoy acabando casi partiéndome el culo (espero que por lo menos os lo hayáis pasado la mitad de bien que yo leyéndola) y eso que esta mañana me he levantado contentísima. Pero no he acabado puesto que otra de las características de los adolescentes es que además de no saber resumir y de darle mil vueltas a una idea muy sencilla, también hacemos una montaña de un grano de arena.
A esta orquesta de "putaditas" podéis añadir el amor. ¡Oh sí! Esa cosa absurda en la que todo adolescente cree al menos durante un momento después de ver una película Disney (gracias Walt por darme tan altas expectativas para buscar pareja, seguro que encuentro a alguien que llegue a mi alta torre rodeada de mazmorras custodiada por un dragón en un castillo dentro de una cúpula de la que únicamente tenga llave un señor con un humor de perros que viva en la otra punta del Universo, que el pobre pretendiente llegue a caballo después de remover cielo y tierra que esté dispuesto a dar su vida por mí que me vea y no diga "¡dios! que nariz" ¡¡¡¡¡¡y que además madrugue!!!!!! ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡GRACIAS DE VERDAD WALT!!!!!!!!!!) pero en la que tarde o temprano dejas de creer como hiciste con los reyes magos, papá Noel, el ratoncito Pérez o los políticos. Y sí, también sientes un enorme vacío en tu interior por dejar de creer en cuentos de hadas pero piensas: "chica, que me quiten lo bailado", y entonces es cuando dejas de ver al chico/a que te gusta como la persona de la que depende tu felicidad y por fin te decides a hacer lo que te dé la gana, como si se lo dices, te lo callas, le mandas a freír espárragos y el otro no entiende porqué o le plantas un beso que trastoque todo su mundo y no te pueda olvidar jamás porque siempre serás su gran am... ¡JÁ! Pensabas que lo iba a decir ¿¡eh?! ¡Pues no! Su gran lo que sea porque aún no he encontrado una palabra para definirlo.
Podría seguir pero entonces me tiraría escribiendo horas y horas y claro, una necesita sus horitas de sueño, más que nada para poder seguir sufriendo esa montaña rusa mañana, no atropellar a nadie, poder mirarte a la cara sin quedarme dormida, sacar al perro, meterse el dedo en la nariz, arrascarse la barriga, sacarse pelusillas del ombligo... ¡nada! esas cosas tan típicas que una hace todos los días. Pues nada, lo dicho gente, pasadlo muy bien y dormid hasta que no podáis más porque puede que mañana se acabe el mundo y ¿quién quiere morir sin haber descansado lo suficiente?
Sed felices.
lunes, 13 de agosto de 2012
Count on me
Aunque digas que a veces te gustaría ayudarme más de lo que me ayudas pero que no puedes, otras veces no te hace falta hacer nada, porque sólo con saber que estás ahí lo haces todo Carawevis. No te preocupes, no es nada del otro mundo, sólo es que he tenido un momento sensiblero, pero ya se me ha pasado. Gracias por estar siempre ahí, que sé que no te lo digo muy a menudo.
domingo, 12 de agosto de 2012
Cristalino
Y de pronto, así sin quererlo, todo el sentimiento se desvaneció y volví a ser una ameba. No sé cómo ni porqué, pero mucho mejor así.
¿O no?
Gracias a la tecnología, ahora todos estamos más cerca y siempre disponibles. Es genial... ¿O no?
lunes, 30 de julio de 2012
viernes, 13 de julio de 2012
Mi ojito izquierdo
Te
dije que lo haría y aquí estoy, escrbiendo para ti y sobre ti
porque tú eres mi ojito izquierdo. Tú. Desde que te conocí, hace
ya 5 añazos, siempre has estado ahí, desde el primer momento me has
calado y aunque oculto muchas cosas, más de las que me gustarían,
tú has conseguido que comparta algunos de mis más preciados
secretos, porque sé que contigo están a salvo. Estamos tan en
sintonía que a veces sólo con mirarnos conseguimos saber lo que
pensamos, y lo que es peor, no nos hace falta saber lo que pensamos
para reirnos a carcajadas. La verdad es que se me acaban las cosas
que decir porque ya tienes varias entradas, avariciosa que eres una avariciosa, y parece que
me repito, pero aunque se me acaben las cosas que decir y aunque me
repita las veces que sea nunca he vivido un día contigo en el que me
haya aburrido o que parezca repetido y sé que jamás lo viviré.
Sé
que ahora parece que compartes espacio con otra persona, pero quiero
que te lo quites de la cabeza porque no es así, tú eres la primera
y la única. Y no te pongas celosa, que ya sé cómo te pones ;), a
ver si me voy a poner celosa yo y la liamos.
Bueno
miamol, ¿qué más decirte que no te haya dicho ya? ¡Si es que ya
lo sabes todo! Te lo he dicho tantas veces y de tanta maneras: te he
escrito privados, sms, cartas, postales, te lo he dicho, gritado,
cantado, escrito en pancartas, en carteles, te he hecho entradas,
tablones, estados... ¿y quieres más? ¿Pues sabes que te digo? Que lo pidas
las veces que quieras y más, que te lo volveré a escribir, decir, y
cantar las veces que sea necesario porque tú iluminas mis mañanas y
llenas de estrellas mis noches.
Te
quiero mucho mi pequeña gnoma favorita, mi chica insegura e
indecisa, mi plastada, la única por la que me conecto al chat, mi
fuente de consejos. Tú. Mi todo y mi siempre.
domingo, 17 de junio de 2012
Piensa mal y acertarás
Porque cuando llego a casa y me pongo a pensar, y toda mi mente se queda en blanco porque he dejado de ser objetiva y he empezado a pensar con el estómago, y por esa misma razón una sensación muy irritante invade todo mi cuerpo, una sensación que es un cúmulo de cosas que no he hecho pero que podría haber hecho, una sensación de desasosiego, de odio, de pánico ante un abismo, en ese preciso momento es cuando me planteo si estoy haciéndolo bien. ¿El qué? Todo. Porque ya no estoy segura de nada y no me fío de nadie, ni siquiera de mi propia sombra. Pero no te esfuerces porque ni siquiera yo lo entiendo.
Fin
Parece que la despedida va a llegar más pronto de lo que esperaba. Sinceramente, jamás pensé que sucedería de verdad.
lunes, 11 de junio de 2012
sábado, 2 de junio de 2012
¡Que les den!
Escúchame bien porque te lo diré las veces que haga falta: ninguna de esas personas que cree conocernos sabe cómo somos en realidad. Ninguna. Y ya pueden decir misa que a mí me va a dar igual. Sólo nosotras sabemos quienes somos, y sólo nosotras podemos decir si hemos cambiado o no, y si lo hemos hecho, ¿qué? ¿Es que a caso no se puede? ¿Todo el mundo puede cambiar menos nosotras? ¿Pues sabes lo que te digo? Que les den, que si eso es lo que piensan ya les pueden dar mucho por donde quieran, porque a mí, me resbala. Que en esta vida no nos podemos fiar ni de nuestra propia sombra, y ahora que somos quienes queremos ser no voy a permitir que unas personas que apenas nos conocen opinen sobre nosotras y que además, pretendan que nos afecte. Queridas, nosotras solas podemos con todo y no nos hacéis ninguna falta.
Yo lo tengo muy claro, lo que no sé es porqué tú sigues dudando.
Ah! que se me olvidaba, no quiero ver ni una lágrima más derramada por este o por cualquier otro sinsentido. Llorar es de valientes, pero llora cuando la razón por la que lo hagas lo merezca de verdad. Porque como dice el refrán: "si no tiene solución, ¿porque lloras? y si la tiene, ¿porque lloras?"
Yo lo tengo muy claro, lo que no sé es porqué tú sigues dudando.
Ah! que se me olvidaba, no quiero ver ni una lágrima más derramada por este o por cualquier otro sinsentido. Llorar es de valientes, pero llora cuando la razón por la que lo hagas lo merezca de verdad. Porque como dice el refrán: "si no tiene solución, ¿porque lloras? y si la tiene, ¿porque lloras?"
miércoles, 30 de mayo de 2012
martes, 29 de mayo de 2012
domingo, 27 de mayo de 2012
Verano, una sensación
Túmbate y extiende los brazos. Bien. Así. Y ahora cierra los ojos e intenta ignorar todo lo que oyes, menos a mí, claro. Hace calor, pero esa ligera brisa que corre consigue reducir la sensación térmica a 30ºC, créeme ha bajado. Es un verano caluroso, más que los anteriores. Estás en la playa, juegas con la arena entre tus manos y, debido al aburrimiento, doblas y estiras continuamente los dedos de los pies. La brisa te acaricia la cara.
El verano ha empezado bien, selectividad ha terminado y eres libre, libre en todos los sentidos. Puedes hacer todo lo que quieras e imagines, tienes tiempo, dinero, que últimamente hace falta, y además la suerte está de tu parte. No hay quien te pare, ni siquiera tu madre que ha estado especialmente pesada con lo que ibas a hacer este verano y a la que has conseguido esquivar con éxito para evitar irte de vacaciones con la familia, o al menos con tres cuartas partes de ella. También has conseguido esquivar a tu padre que aún no te ha propuesto nada de vacaciones pero que pronto llegaría y claro, tú con tu recién adquirida libertad no quieres atarte con la familia como para querer atarte con la novia de tu padre, que para que hablar. Perdón que me desvío. El caso es que eres completamente libre y no quieres perder esa libertad.
Tienes todo el verano por delante, en el camino te esperan Salou, Rock in Rio, y puede que hasta Málaga en un socorrido viaje con tus primas a un apartamento, que probablemente esté para el arrastre, porque tu abuela se niega a dejaros el de todos los veranos por no darle los buenos días cuando os levantabais. Pero eso tampoco venía a cuento. Posas tu mano derecha sobre tu frente. Aunque acabas de darte un baño, estás ardiendo pero no te levantas. "El verano promete" piensas, pero decides no depositar muchas esperanzas para no gafarlo. La brisa te acaricia la cara y te saca una sonrisa. El cielo está completamente azul, no se ve ni una sola nube, ni un solo indicio de que el día se vaya a torcer.
De pronto te vienen a la mente todas las cosas que has hecho durante este curso, y cómo no, las que podrías haber hecho. Hay tantas oportunidades que dejaste pasar, tantos sitios a los que podrías haber ido, tanta gente nueva que podrías haber conocido, tantos chicos que... ejem, eso es un caso especial, mejor dicho espacial. Lo tuyo empieza a alejarse de la normalidad pero tranquila ya llegará el momento. Tu momento. Se te pasa por la cabeza ese cambio de look que llevas deseando desde el final del curso, por no decir desde que empezó. Quizá un corte de pelo y un vestuario nuevo, pero diferente al que tenías, vas a empezar una nueva etapa en la universidad con nueva gente, y, si todo el mundo puede cambiar, ¿por qué tú no?
Verano, esa época del año en la que se vive de día y se disfruta de noche, se sueña, se espera, e incluso puede haber hueco para algún chico si te lo propones. No te rías. Verano, hasta la palabra suena bien. Tienes todo el verano por delante, eres libre y a tu lado están las personas que quieres que estén, los demás sobran. Un verano, una sensación, un escalofrío. ¿Qué quieres hacer?
Abre los ojos. Y ahora escúchame atentamente: deslumbra en la graduación, que se queden con tu cara, estudia, aprueba selectividad, matricúlate en la universidad, disfruta de tu último verano de tres meses y sé libre. A por todas chica, que tú puedes con eso y con más.
El verano ha empezado bien, selectividad ha terminado y eres libre, libre en todos los sentidos. Puedes hacer todo lo que quieras e imagines, tienes tiempo, dinero, que últimamente hace falta, y además la suerte está de tu parte. No hay quien te pare, ni siquiera tu madre que ha estado especialmente pesada con lo que ibas a hacer este verano y a la que has conseguido esquivar con éxito para evitar irte de vacaciones con la familia, o al menos con tres cuartas partes de ella. También has conseguido esquivar a tu padre que aún no te ha propuesto nada de vacaciones pero que pronto llegaría y claro, tú con tu recién adquirida libertad no quieres atarte con la familia como para querer atarte con la novia de tu padre, que para que hablar. Perdón que me desvío. El caso es que eres completamente libre y no quieres perder esa libertad.
Tienes todo el verano por delante, en el camino te esperan Salou, Rock in Rio, y puede que hasta Málaga en un socorrido viaje con tus primas a un apartamento, que probablemente esté para el arrastre, porque tu abuela se niega a dejaros el de todos los veranos por no darle los buenos días cuando os levantabais. Pero eso tampoco venía a cuento. Posas tu mano derecha sobre tu frente. Aunque acabas de darte un baño, estás ardiendo pero no te levantas. "El verano promete" piensas, pero decides no depositar muchas esperanzas para no gafarlo. La brisa te acaricia la cara y te saca una sonrisa. El cielo está completamente azul, no se ve ni una sola nube, ni un solo indicio de que el día se vaya a torcer.
De pronto te vienen a la mente todas las cosas que has hecho durante este curso, y cómo no, las que podrías haber hecho. Hay tantas oportunidades que dejaste pasar, tantos sitios a los que podrías haber ido, tanta gente nueva que podrías haber conocido, tantos chicos que... ejem, eso es un caso especial, mejor dicho espacial. Lo tuyo empieza a alejarse de la normalidad pero tranquila ya llegará el momento. Tu momento. Se te pasa por la cabeza ese cambio de look que llevas deseando desde el final del curso, por no decir desde que empezó. Quizá un corte de pelo y un vestuario nuevo, pero diferente al que tenías, vas a empezar una nueva etapa en la universidad con nueva gente, y, si todo el mundo puede cambiar, ¿por qué tú no?
Verano, esa época del año en la que se vive de día y se disfruta de noche, se sueña, se espera, e incluso puede haber hueco para algún chico si te lo propones. No te rías. Verano, hasta la palabra suena bien. Tienes todo el verano por delante, eres libre y a tu lado están las personas que quieres que estén, los demás sobran. Un verano, una sensación, un escalofrío. ¿Qué quieres hacer?
Abre los ojos. Y ahora escúchame atentamente: deslumbra en la graduación, que se queden con tu cara, estudia, aprueba selectividad, matricúlate en la universidad, disfruta de tu último verano de tres meses y sé libre. A por todas chica, que tú puedes con eso y con más.
.
Puedes ser feliz si lo intentas y recuerda que no necesitas a nadie para serlo. Solo tienes que desearlo para que sea verdad.
martes, 22 de mayo de 2012
500 días juntos
Tú. Sí tú. Esa pequeña y confusa criatura de letras que cree que lo tiene todo claro, pero no es así, porque yo sé la verdad. Incluso puede que en estos momentos sea una de las pocas privilegiadas que lo saben.
Eres como un mundo de fantasía encerrado en una pequeña ambición rubia. Perdón. Castaña. De ojos verdes y tan profundos que nunca sé si me estás mirando o estás fisgando en tu interior intentando recordar algo que has olvidado o que perdiste. Tan difícil de atrapar como un pájaro, tan extensa como el mar y tan clara como el cielo en su mejor día de verano.
Pero tú no puedes oírme, no puedes saber que yo te conozco puesto que nuestra comunicación se ha cortado. Igual de fácil como que un día no sonó el teléfono, y nunca más volvió a sonar. "Llámame tú", me decías, pero la cosa no es así de simple. Eras tú la que decidía cuándo, yo sólo estaba ahí para hablar contigo cuando lo necesitaras y para cuando yo lo necesitara. Nos entendíamos mutuamente, es más tú eras capaz de definir lo que yo no podía expresar, encontrabas la respuesta de todo y de nada, hasta de lo que no hacía falta encontrarla.
No te estoy reprochando nada, sólo constato un hecho. No pretendo que me vuelvas a llamar como antes hacías, ni pretendo que retomemos conversaciones olvidadas, y mucho menos pienses que te estoy echando la culpa, porque no es así. Sólo quiero que sepas que sigo estando aquí para ti, para lo que sea, a cualquier hora. Para entenderte cuando nadie más lo haga y para señalarte el camino cuando pierdas el norte, para seguirte cuando no quieras encontrar el camino, para darte la mano cuando la vida te dé la espalda y para ayudarte en los malos momentos aunque pocos, porque eres fuerte y lo sabes, y pocas cosas hacen mella en ti.
Cuando te canses de descubrir mundos nuevos, recuerda que para mí, hablar contigo era descubrir un universo entero lleno de constelaciones que alumbraban nuevos parajes inimaginables por la mente humana.
Recuerda que sigo aquí y que siempre lo estaré.
Y por muchos motes que te pongan, para mí siempre serás mi cosi, mi pequeña, avispada e ingeniosa niña de ojos verdes que me despertaba de la siesta.
Porque aún recuerdo cuando me decías que hablar conmigo era como una droga.
Eres como un mundo de fantasía encerrado en una pequeña ambición rubia. Perdón. Castaña. De ojos verdes y tan profundos que nunca sé si me estás mirando o estás fisgando en tu interior intentando recordar algo que has olvidado o que perdiste. Tan difícil de atrapar como un pájaro, tan extensa como el mar y tan clara como el cielo en su mejor día de verano.
Pero tú no puedes oírme, no puedes saber que yo te conozco puesto que nuestra comunicación se ha cortado. Igual de fácil como que un día no sonó el teléfono, y nunca más volvió a sonar. "Llámame tú", me decías, pero la cosa no es así de simple. Eras tú la que decidía cuándo, yo sólo estaba ahí para hablar contigo cuando lo necesitaras y para cuando yo lo necesitara. Nos entendíamos mutuamente, es más tú eras capaz de definir lo que yo no podía expresar, encontrabas la respuesta de todo y de nada, hasta de lo que no hacía falta encontrarla.
No te estoy reprochando nada, sólo constato un hecho. No pretendo que me vuelvas a llamar como antes hacías, ni pretendo que retomemos conversaciones olvidadas, y mucho menos pienses que te estoy echando la culpa, porque no es así. Sólo quiero que sepas que sigo estando aquí para ti, para lo que sea, a cualquier hora. Para entenderte cuando nadie más lo haga y para señalarte el camino cuando pierdas el norte, para seguirte cuando no quieras encontrar el camino, para darte la mano cuando la vida te dé la espalda y para ayudarte en los malos momentos aunque pocos, porque eres fuerte y lo sabes, y pocas cosas hacen mella en ti.
Cuando te canses de descubrir mundos nuevos, recuerda que para mí, hablar contigo era descubrir un universo entero lleno de constelaciones que alumbraban nuevos parajes inimaginables por la mente humana.
Recuerda que sigo aquí y que siempre lo estaré.
Y por muchos motes que te pongan, para mí siempre serás mi cosi, mi pequeña, avispada e ingeniosa niña de ojos verdes que me despertaba de la siesta.
Porque aún recuerdo cuando me decías que hablar conmigo era como una droga.
¿He acertado?
No te puedes ni imaginar lo que siento cuando hablas de ella aunque sólo la hayas mencionado dos veces. Una mezcla de odio y envidia frenados por una fuerte y constante censura moral que me devuelven a la vida real, donde tú no sabes lo que te quiero decir o no quieres saberlo y donde yo no sé si me hablas por amabilidad o porque realmente quieres, y donde esta montaña rusa que, al parecer, tengo montada en el estómago no para de dar vueltas. Arriba y abajo, arriba y abajo. Ahora sí, ahora no, ahora sí, ahora no.
Pero estás lejos. Muy lejos.
Y otra vez la montaña.
Pero estás lejos. Muy lejos.
Y otra vez la montaña.
Porque lo digo yo
Porque me encantaría volver a ese momento en que todo se arreglaba con volver a empezar.
Porque todo era más fácil cuando no era complicado.
Porque antes hablar no llevaba a nada, y ahora puede significar muchísimas cosas.
Porque hay veces en las que ni siquiera te das cuenta de lo feliz que eres hasta que te das cuenta de lo triste que estás.
Porque simplemente sonríes y todo a tu alrededor adquiere otra tonalidad.
Porque experimento sensaciones que jamás pensé que llegaría siquiera a imaginar, todas diferentes pero iguales.
Porque filosofo y no sé lo que digo.
Porque no tengo palabras para describir como me siento, corrección: no existen.
Porque muchas veces nos asustamos de lo que somos.
Porque cambiamos.
Porque nos distanciamos.
Porque intento ser precisa y concisa pero acabo por devolver palabras sin sentido.
Porque me precipito y la fastidio.
Porque intento arreglarlo todo y sin quererlo lo destrozo.
Porque tú no estás.
Porque todo era más fácil cuando no era complicado.
Porque antes hablar no llevaba a nada, y ahora puede significar muchísimas cosas.
Porque hay veces en las que ni siquiera te das cuenta de lo feliz que eres hasta que te das cuenta de lo triste que estás.
Porque simplemente sonríes y todo a tu alrededor adquiere otra tonalidad.
Porque experimento sensaciones que jamás pensé que llegaría siquiera a imaginar, todas diferentes pero iguales.
Porque filosofo y no sé lo que digo.
Porque no tengo palabras para describir como me siento, corrección: no existen.
Porque muchas veces nos asustamos de lo que somos.
Porque cambiamos.
Porque nos distanciamos.
Porque intento ser precisa y concisa pero acabo por devolver palabras sin sentido.
Porque me precipito y la fastidio.
Porque intento arreglarlo todo y sin quererlo lo destrozo.
Porque tú no estás.
lunes, 7 de mayo de 2012
domingo, 6 de mayo de 2012
Reflexiones a la hora del té
Con la excusa de que no tengo deberes, o al menos eso parece, aprovecho para decirte que sólo intento que todo salga bien y que todos estemos a gusto aunque a veces no me doy cuenta y acabo estropeándolo, cuando parecía que ya estaba todo organizado. "Ten contentos a todos y no contentarás a nadie", y al final es lo que pasa.
Y que sepas que lo que tú digas es más importante para mí que lo que pueda decir cualquiera, así que no pienses que no eres nadie. No me gusta que la gente se enfade pero me gusta menos aún que te enfades tú, y sobretodo cuando es conmigo.
Eso respecto a lo del otro día.
Y ahora más:
Sé que muchas veces no te cuento lo que me pasa, no se lo cuento a nadie, a veces incluso ni siquiera yo sé lo que me pasa, pero tú y sólo tú eres capaz de sacarme una sonrisa hasta en el día más gris, incluso cuando tiro piedras NEGRAS a un cielo azul añil. Quizá, nuestra amistad es tan fuerte que por eso no queramos tener novio... nah! jijiji. Sé también que muchas veces soy insoportable, quejica, hago las cosas más difíciles de lo que en realidad son, sólo saco la parte mala de las cosas, pesimista, chillona, introvertida, tímida, reservada, una angustias, una verdadera pesada, más aún, una plastada, y un largo etcétera que no voy a escribir porque si no no acabaría ni en un año. Pero tú consigues que todos mis problemas se hagan más pequeños, y hasta el monstruo más terrible de mis pesadillas se convierte en un dulce y lindo gatito después de hablar contigo, incluso sin decirte nada. Y me soportas día a día a pesar de los pesares que son muchos.
Es difícil olvidar a alguien que ha marcado un antes y un después en tú vida, aunque él ni siquiera sea consciente de ello, y si piensas en él día y noche puede que sea porque aún no estás preparada para pasar página. Pero no debes avergonzarte ni deprimirte, porque te aseguro que un día podrás y cuando llegue ese día ni te darás cuenta, sólo sentirás que te habrás quitado un peso de encima, no un peso malo, sino que habrás superado una etapa de tú vida, una etapa que podría haber sido y que no fue. Ahora pensarás que no quieres que pase eso, que quieres recordarlo para siempre, que es el de verdad, que no quieres que sea otra cosa más que dejaste escapar. Tranquila. Cerrar la puerta hoy no significa cerrar la ventana del mañana. Siempre puedes volver. Él siempre estará ahí. Hazme caso, que yo lo sé bien.
Creo que de momento eso es todo lo que se me ocurre, pero como dices tú no es ni el 0,00001% de lo que me gustaría decir, pero ya sabes que no soy de hablar mucho. Algún día me gustaría aprender a expresar mis sentimientos, y espero que cuando llegue ese día, si llega, tú sigas estando a mi lado, en las buenas y en las malas, contra viento y marea, como siempre.
Espero que esto te sirva de algo, y que no lo leas pensando "menudas chorradas que escribe esta mujer" y si lo haces, que lo vuelvas a leer, hasta que se te quede en esa cabecita llena de pájaros. Nada es tan grande como nos lo imaginamos, ya sabes que nosotras tendemos a hacer un mundo de un grano de arena. Es nuestra pequeña habilidad. Por cierto, ya cinco días y dieciocho horas.
Y que sepas que lo que tú digas es más importante para mí que lo que pueda decir cualquiera, así que no pienses que no eres nadie. No me gusta que la gente se enfade pero me gusta menos aún que te enfades tú, y sobretodo cuando es conmigo.
Eso respecto a lo del otro día.
Y ahora más:
Sé que muchas veces no te cuento lo que me pasa, no se lo cuento a nadie, a veces incluso ni siquiera yo sé lo que me pasa, pero tú y sólo tú eres capaz de sacarme una sonrisa hasta en el día más gris, incluso cuando tiro piedras NEGRAS a un cielo azul añil. Quizá, nuestra amistad es tan fuerte que por eso no queramos tener novio... nah! jijiji. Sé también que muchas veces soy insoportable, quejica, hago las cosas más difíciles de lo que en realidad son, sólo saco la parte mala de las cosas, pesimista, chillona, introvertida, tímida, reservada, una angustias, una verdadera pesada, más aún, una plastada, y un largo etcétera que no voy a escribir porque si no no acabaría ni en un año. Pero tú consigues que todos mis problemas se hagan más pequeños, y hasta el monstruo más terrible de mis pesadillas se convierte en un dulce y lindo gatito después de hablar contigo, incluso sin decirte nada. Y me soportas día a día a pesar de los pesares que son muchos.
Es difícil olvidar a alguien que ha marcado un antes y un después en tú vida, aunque él ni siquiera sea consciente de ello, y si piensas en él día y noche puede que sea porque aún no estás preparada para pasar página. Pero no debes avergonzarte ni deprimirte, porque te aseguro que un día podrás y cuando llegue ese día ni te darás cuenta, sólo sentirás que te habrás quitado un peso de encima, no un peso malo, sino que habrás superado una etapa de tú vida, una etapa que podría haber sido y que no fue. Ahora pensarás que no quieres que pase eso, que quieres recordarlo para siempre, que es el de verdad, que no quieres que sea otra cosa más que dejaste escapar. Tranquila. Cerrar la puerta hoy no significa cerrar la ventana del mañana. Siempre puedes volver. Él siempre estará ahí. Hazme caso, que yo lo sé bien.
Creo que de momento eso es todo lo que se me ocurre, pero como dices tú no es ni el 0,00001% de lo que me gustaría decir, pero ya sabes que no soy de hablar mucho. Algún día me gustaría aprender a expresar mis sentimientos, y espero que cuando llegue ese día, si llega, tú sigas estando a mi lado, en las buenas y en las malas, contra viento y marea, como siempre.
Espero que esto te sirva de algo, y que no lo leas pensando "menudas chorradas que escribe esta mujer" y si lo haces, que lo vuelvas a leer, hasta que se te quede en esa cabecita llena de pájaros. Nada es tan grande como nos lo imaginamos, ya sabes que nosotras tendemos a hacer un mundo de un grano de arena. Es nuestra pequeña habilidad. Por cierto, ya cinco días y dieciocho horas.
lunes, 30 de abril de 2012
Volveré
Te avisaré si me encuetro allí donde me voy a buscar porque he llegado a un punto en el que ya no me reconozco. Así que si me pierdo no me busques, si me extrañas no llores, si me quieres no sufras, pero no me olvides. Porque saber que tú me recuerdas me da el valor suficiente para buscar, ese yo interior, que perdí hace mucho tiempo.
Sólo debes saber que volveré.
Sólo debes saber que volveré.
Pues que bien.
Bloqueadísima. Sólo quiero escribir, y no puedo porque me autocensuro. Quería escribir algo impactante, algo que te llegara al alma, algo que te diera que pensar, y a mí también pero esto, esto excede el límite. No puedo escribir porque lo que escriba a partir de ahora será siempre después de aquel maldito viernes. Aquel maldito día en el que deje de ser yo misma, en el que cambié para siempre. No quiero decir que no me gustara, o igual sí, sólo quiero decir que las cosas no tenían que haber sucedido así, tan precipitadamente, creo. A estas alturas, ya no sé ni lo que quiero decir. ¿Cómo cambiar el pasado sin alterar el presente? ¿Cómo volver atrás sin hacer daño a nadie?
Yo sólo quería ser una chica normal como todas las demás, una chica capaz de expresar sus sentimientos, con miedo de que los demás se rían claro, pero expresándolos joder. Y no puedo. No puedo porque quizás soy tonta, o no sé, o simplemente soy una ameba que ni siente ni padece. Ni siente ni padece, siempre retumbando en mi cabeza. Ni siente ni padece. Ni siente ni padece. Esto me está matando.
Ahora mismo estoy frustrada, y sin embargo he escrito más líneas de las que me han salido al intentar escribir sobre mi primer beso. Iba a ser la verdadera entrada. Las expectativas sobre mi primer beso y toda una parrafada sobre cursiladas romanticonas. Pero no he conseguido escribir mas que 6 o 7 líneas. Y la verdad me importa un rábano. Prefiero desahogarme así. No pretendo que lo comprendas, esto es sólo para mí. Para aclararme de una vez.
Yo era feliz antes de ese dichoso viernes, pero no lo sabía. Puede que me asusten los cambios y que lo que venga ahora sea mejor, pero sinceramente esto que me pasa ahora no me está gustando. Es como si viviera una lucha conmigo misma y que no pudiera llegar a ninguna conclusión porque no sé adonde quiero llegar. Como si fuera en contra de mis ideales. Si esto lo leyera mi profesora de filosofía diría que es como Nietzsche escribiendo Ecce Homo. Parece que estuviera escupiendo las palabras. Como si no pensara, y en realidad es lo único que hago. Pensar y pensar. Darle vueltas y más vueltas.
Puede que en realidad yo no sea normal, porque yo no he oído a nadie por la calle diciendo: "Ey tías he pensado que a mis 18 años ya no quiero ser mayor, que quiero volver a tener 8 años cuando los chicos eran ese ser despreciable que te pegaba en los recreos." ¿Te acuerdas? Era una época en la que los adultos se besaban y pensabas ¡puajj! y ellos decían: "Cuando seas mayor, tú también lo harás." Y tú pensabas "este está como una regadera". Ahora todas las chicas vamos detrás de chicos que a estas alturas sólo buscan un buen revolcón. Y nosotras como tontas.
Ahora estarás pensando: "pero, ¿qué coño paso ese viernes?" Pues te lo voy a decir: un beso, sólo fue un simple beso aunque puede que después de todo esto no te lo creas. También puede que pienses: "¿y por un beso todo esto?". Pues eso mismo me pregunto yo. Por un simple beso que no fue como yo esperaba.
Hay gente que se preocupa porque sus padres discuten, gente que se preocupa porque sus amigos se han enfadado, gente que no sabe si su novio/a le está engañando con otra persona, y yo me preocupo porque mi primer beso no era lo que yo esperaba.
Hakuna matata
Y ahí estaba yo, a mis 18 años, sentada delante de la tele con el mando en la mano, viendo el rey león cual niña de tres años que abre con entusiasmo sus regalos de navidad.
miércoles, 25 de abril de 2012
viernes, 6 de abril de 2012
miércoles, 7 de marzo de 2012
viernes, 24 de febrero de 2012
Hoy
Click. Y en ese momento todo se puso en marcha. Todos los engranajes del mecanismo se pusieron a funcionar y empecé a pensar en todo cuanto había aceptado en mi vida, todo lo que me importaba y lo que no, lo que había pasado por alto, lo que había rechazado, lo que realmente quería. Todo lo que había construído a mi alrededor empezó a tambalearse y, con un ligero soplo de aire todas las piezas, una a una, fueron derrumbandose sobre mí.
Mi mundo, mi pequeño refugio, dejo de tener sentido. De todas formas, ¿cómo podría tenerlo si yo no tenía ninguna meta que alcanzar, ningún sueño que cumplir, nada por lo que esforzarme o peor aún: nada por lo que vivir? En realidad lo que había estado haciendo durante años era ir desatando todos los nudos que surgían en la delgada línea de mi vida, de modo que todos los problemas tuvieran fácil solución y, evitar cualquier idea descabellada o ligeramente fuera de lo común para poder tener la vida más monótona que puedas imaginar.
Y así es mi vida, nada por aquí, nada por allá, nada. Porque no tengo nada por lo que realmente valga la pena arriesgarse, nada por lo que luchar.
Pero no es porque no lo esté buscando, ya que en realidad quiero encontrar ese algo, eso que quiera hacer en este mundo, algo para lo que esté destinada, aunque sea muy insignificante, aunque parezca que no es necesario hacerlo, pero que pueda ayudar para que alguien pueda llegar a hacer algo que verdaderamente importe. ¿Y entonces que debo hacer? ¿Rendirme?
Eso jamás. Seguiré buscando y buscando hasta que las lágrimas no me dejen ver, hasta que me sangren los pies o me duela todo el cuerpo, hasta que no me pueda mover, y aún así seguiré. Porque no me voy a rendir tan facilmente, porque no voy a dejar que la historia me devore, no le voy a dar esa satisfacción, y me implicaré al máximo. Cueste lo que cueste. Y cuando alcance mi preciada motivación, en ese momento, empezaré a vivir, y ya nada ni nadie me podrá parar. No apareceré en los libros de historia, por supuesto que no, y nadie notará que algo ha cambiado. Pero, bajo mis pies ya no está el mismo suelo, en el cielo ya no luce la misma luz y el océano ya no es tan profundo. El mundo ha cambiado para mí, y desde hoy todo es diferente.
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