Está claro. Es hora de cambiar. Para bien o para mal, ha llegado el momento de decir adiós a las inseguridades, a los problemas y a las indecisiones. Es el momento exacto en el que tomo las riendas de mi vida. A partir de ahora, no me importará si te agrada o no, si estás de acuerdo o no, si te molesto o no. A partir de ahora...
Ya nunca más volveré a ir detrás de ti para resolverte la vida, nunca intentaré ayudarte si no lo pides, nunca te haré caso si tu no me lo haces a mi. Desde ahora, nadie será más importante para mi que yo misma. Suena egoísta ¿eh?
Ya basta de meterme en la vida de los demás y de ponerme en su lugar, yo también tengo mis problemas y desde luego no necesito machacarme pensando que he creado los tuyos, ni mucho menos martirizarme por no poder resolvértelos porque, ¿sabes una cosa? Eres tú la única que te puede ayudar, y está claro que no quieres.
A veces me gustaría gritar: ¿QUÉ TE PASA? ¿Por qué te enfadas por tonterías? ¿Por que tienes ganas de llorar? ¿Por que no puedes vivir tranquila sin que te importe lo que piensan los demás? ¿Por qué no puedes dejar de preocuparte por los demás y dejar de intentar que todo el mundo sea feliz para empezar a disfrutar tú?
Y me gustaría saber contestarme.
Por eso, ahora, justo ahora, es el momento en el que dejaré de hacerme las preguntas, y me las empezarás a hacer tú. O no, porque sinceramente, me es indiferente lo que pienses.
sábado, 22 de agosto de 2015
lunes, 23 de marzo de 2015
Cuando seas mayor...
A veces pienso que lo hago por demostrarte que no era cierto lo que me dijiste cuando aún creía en cuentos de hadas más que porque de verdad quiera hacerlo. Porque sí, una vez creí en cuentos de hadas pero en algún momento hay que madurar, no se puede vivir engañada eternamente.
Cobarde
Días en los que estás tan mal en cualquier sentido que hasta tú misma te molestas, en los que lo romperías todo, cogerías el primer avión que saliera, el primer tren, el primer autobús o simplemente echarías a andar hasta llegar a un sitio en el que solo te acompañase la soledad de tus pensamientos. Días en los que piensas que te haces mayor cuando dejas de prometerte que las cosas seguirán igual a pesar de la distancia y de las diferencias. Días en los que te das cuenta de que para que algo funcione, no sirve si lo intenta una persona solamente. Días y días. Y días en los que te arrepientes de todo y no te arrepientes de nada, en los que sufres en silencio y en los que gritas por dentro. Días en los que maldices hasta tu sombra, y piensas que todo irá bien. Días en los que nada va bien. Días en los que piensas que te tienes que enfrentar a tus demonios. Y días en los que sabes que nunca lo harás.
Desarraigo
Sentimientos que al pronunciarlos en voz alta se desvanecen en el aire como si de promesas rotas se trataran dejándote un sabor amargo en la garganta y un desgarrado corazón que se va volviendo más y más gélido con el paso del tiempo hasta que llega un momento en el que por mucho que te esfuerces todo afecta de manera diferente a como te solía afectar.
lunes, 16 de marzo de 2015
¿Algún día?
¿Cuándo va a llegar ese día en el que alguien de un consejo a una persona y esa persona lo siga?
jueves, 12 de febrero de 2015
Hipocondríaco
A veces las personas necesitamos tener unos días malos para saber cuales son los buenos y poder disfrutarlos. Pero cuando los malos pasan, te das cuenta de que no eran tan malos, ni el problema que los causaba tan grande y que, a veces, solo a veces, el problema puede que ni siquiera exista. Porque todos somos algo hipocondríacos, ¿o no?
viernes, 2 de enero de 2015
No os vayáis nunca
Y me encontraste. Así sin querer. Como me encontró una carahuevo no hace mucho también. Y me abrí. Y os quiero. Porque con vosotros aprendí lo que es querer. Y ahora tengo miedo de perderos y de perder esta sensación porque os necesito y no quiero necesitaros. Pero es así y creo que nadie lo puede cambiar. Al menos de momento.
Primero, yo.
Dije que iba a escribir el 31 de diciembre de 2014. Pero ya estamos a 2 de enero de 2015 y como puedes comprobar lo de llevar las cosas al día sigue sin ser un propósito que vaya a poder cumplir en la vida. Ya sabes, "no hagas hoy lo que puedas hacer mañana".En fin, allá voy.
Este 2014 ha sido un año de retos, de nuevos comienzos, de fatídicos finales, de dejarse llevar, de cometer errores, de no cometerlos por miedo, de cambios, muchos cambios a los que he tenido que acostumbrarme y a los que me ha costado demasiado acostumbrarme. Porque así es la vida: acostumbrarse. Acostumbrarse al cambio... ¿que ironía, eh?
Acostumbrarse significa todo lo contrario a cambiar, pero vivimos para acostumbrarnos y cambiamos para vivir, o nos acostumbramos a vivir y vivimos para cambiar. Creo que es demasiado filosófico como para poder saber cual de las dos es la correcta o si es una mezcla de ambas.
Acostumbrarse. Creo que esta es la siguiente palabra que añadiré a mi lista de cosas que odio, como lo de "es lo que hay" o "tú verás" (esta última es tuya, lo sé pero también la odio) o como que se me queden fríos los pies y no haya forma de calentarlos, o como cuando te planchas el pelo y llueve... me estoy desviando.
Acostumbrarse. Es una palabra tan terrible como que mañana no salga el sol. Acostumbrarse es lo peor que puedes hacer en la vida porque indica pasividad; nadie se acostumbra activamente a algo sino que ocurre cuando dejas de oponer resistencia, cuando te rindes. Acostumbrarse es saber que estás mal y no hacer nada, absolutamente NADA para cambiarlo, acostumbrarse es aguantar algo que no tienes porqué aguantar, acostumbrarse es saber que todo puede salir bien pero no intentarlo, acostumbrarse es no vivir para NADA. Acostumbrarse es no hacer nada nada nada nada nada NADA. Muévete JODER.
Salta, grita, llora, ríe, baila, canta, come, bebe, yo que sé, haz cualquier cosa... ¿pero NADA? No, nada no. No estamos aquí para no hacer nada, no estamos para dejarnos llevar y que venga lo que tenga que venir. Estamos aquí para luchar, para enfrentarnos a nuestros problemas, para pelear con todo lo que se nos ponga por delante, sin importar a quien le gusta y a quien no.
Lucha, pelea, vuélvete loca, enfádate, saca toda la rabia que tienes dentro pero nunca, jamás, te acostumbres a nada, ni a nadie.
A veces es necesario pararse a pensar... ¿Es esto lo que YO quiero? ¿Es así como quiero vivir? ¿Es lo que merezco?
Ya has vivido suficiente por y para los demás, te toca vivir por y para ti.
Este 2014 ha sido un año de retos, de nuevos comienzos, de fatídicos finales, de dejarse llevar, de cometer errores, de no cometerlos por miedo, de cambios, muchos cambios a los que he tenido que acostumbrarme y a los que me ha costado demasiado acostumbrarme. Porque así es la vida: acostumbrarse. Acostumbrarse al cambio... ¿que ironía, eh?
Acostumbrarse significa todo lo contrario a cambiar, pero vivimos para acostumbrarnos y cambiamos para vivir, o nos acostumbramos a vivir y vivimos para cambiar. Creo que es demasiado filosófico como para poder saber cual de las dos es la correcta o si es una mezcla de ambas.
Acostumbrarse. Creo que esta es la siguiente palabra que añadiré a mi lista de cosas que odio, como lo de "es lo que hay" o "tú verás" (esta última es tuya, lo sé pero también la odio) o como que se me queden fríos los pies y no haya forma de calentarlos, o como cuando te planchas el pelo y llueve... me estoy desviando.
Acostumbrarse. Es una palabra tan terrible como que mañana no salga el sol. Acostumbrarse es lo peor que puedes hacer en la vida porque indica pasividad; nadie se acostumbra activamente a algo sino que ocurre cuando dejas de oponer resistencia, cuando te rindes. Acostumbrarse es saber que estás mal y no hacer nada, absolutamente NADA para cambiarlo, acostumbrarse es aguantar algo que no tienes porqué aguantar, acostumbrarse es saber que todo puede salir bien pero no intentarlo, acostumbrarse es no vivir para NADA. Acostumbrarse es no hacer nada nada nada nada nada NADA. Muévete JODER.
Salta, grita, llora, ríe, baila, canta, come, bebe, yo que sé, haz cualquier cosa... ¿pero NADA? No, nada no. No estamos aquí para no hacer nada, no estamos para dejarnos llevar y que venga lo que tenga que venir. Estamos aquí para luchar, para enfrentarnos a nuestros problemas, para pelear con todo lo que se nos ponga por delante, sin importar a quien le gusta y a quien no.
Lucha, pelea, vuélvete loca, enfádate, saca toda la rabia que tienes dentro pero nunca, jamás, te acostumbres a nada, ni a nadie.
A veces es necesario pararse a pensar... ¿Es esto lo que YO quiero? ¿Es así como quiero vivir? ¿Es lo que merezco?
Ya has vivido suficiente por y para los demás, te toca vivir por y para ti.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)