sábado, 2 de junio de 2012

¡Que les den!

Escúchame bien porque te lo diré las veces que haga falta: ninguna de esas personas que cree conocernos sabe cómo somos en realidad. Ninguna. Y ya pueden decir misa que a mí me va a dar igual. Sólo nosotras sabemos quienes somos, y sólo nosotras podemos decir si hemos cambiado o no, y si lo hemos hecho, ¿qué? ¿Es que a caso no se puede? ¿Todo el mundo puede cambiar menos nosotras? ¿Pues sabes lo que te digo? Que les den, que si eso es lo que piensan ya les pueden dar mucho por donde quieran, porque a mí, me resbala. Que en esta vida no nos podemos fiar ni de nuestra propia sombra, y ahora que somos quienes queremos ser no voy a permitir que unas personas que apenas nos conocen opinen sobre nosotras y que además, pretendan que nos afecte. Queridas, nosotras solas podemos con todo y no nos hacéis ninguna falta.
Yo lo tengo muy claro, lo que no sé es porqué tú sigues dudando.
Ah! que se me olvidaba, no quiero ver ni una lágrima más derramada por este o por cualquier otro sinsentido. Llorar es de valientes, pero llora cuando la razón por la que lo hagas lo merezca de verdad. Porque como dice el refrán: "si no tiene solución, ¿porque lloras? y si la tiene, ¿porque lloras?"

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