Nadie me avisó de que esto sucedería. Nadie dijo que crecer, madurar, hacerse mayor era obligatorio. Yo era feliz con mis 16 añitos, tenía que decidir qué carrera iba a estudiar pero no tenía prisa porque eso aún estaba muy lejos, o al menos, así lo veía yo. No tenía problemas de adultos como hipotecas, maridos, coches o el trabajo, lo único que me sacaba un poco de mis casillas eran mis padres, pero nada fuera de lo común en una adolescente.
De pronto sentía que el tiempo pasaba demasiado deprisa, que había algo que me estaba perdiendo, era como si me hubiera saltado un capítulo muy importante de mi vida y tuviera que recuperarlo. Y cuando llegó el final del curso abrí los ojos: mi vida ya estaba hecha. En cuanto acabara bachillerato tendría que haber decidido ya que era lo qué iba a estudiar en la universidad, a cuál iba a ir, dónde iba a vivir y trabajar, si me casaría o no, si iba a tener hijos... en definitiva tenía que decidirlo todo en un verano.
No podía enfrentarme a tantas decisiones juntas, era demasiado para mí. Había tantas carreras que estudiar y me tenía que decidir por una, había tantos sitios en los que vivir y solo podría elegir uno, y para qué hablar de chicos, si ni siquiera había tenido novio. Todo era demasiado confuso y había una frase que no dejaba de sonar en mi cabeza: un solo verano para elegir. Además, había otro problema que añadir a la lista, al parecer todas mis amigas ya habían decidido que iban a hacer con sus vidas y no entendían que, posiblemente después de acabar bachillerato o incluso antes, no nos volviéramos a ver jamás.
Me sentía completamente sola, yo parecía ser la única que se daba cuenta de todo esto, hasta que te lo conté. Entonces me quité un gran peso de encima al comprobar que a ti te pasaba lo mismo, y en ese momento fue cuando se nos ocurrió: íbamos a hacer de este, el mejor verano de nuestras vidas. Íbamos a vivir ese capítulo que nos habíamos saltado e íbamos a hacer todo lo que no habíamos hecho.
Con nuestro ingenio y nuestra lista nada puede fallar. Yo estoy decidida, ¿y tú?
Dedicado a esa persona con síndrome de Peter Pan.
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